UN HOMBRE de cincuenta y seis años una mañana despierta y se prepara para empezar su trabajo como todos los días desde hace más de treinta años, desayuna y se despide de su esposa sin sospechar que ese va a ser el día por el que trabajó durante tantos años, será «el día más importante de su vida».Llega a su oficina se sirve nuevamente un café para iniciar la jornada laboral, revisa su agenda y tiene una reunión programada con los directivos para primeras horas de la mañana. Sin más demora se dirige a la sala de reuniones y queda totalmente sorprendido cuando todos se ponen de pie y lo reciben con aplausos y felicitaciones.
—Felicidades señor García.
—Éxitos señor García.
—Esta nueva etapa en su vida será estupenda señor García —le pronostica un joven «recién ingresado hace diez años a la empresa» recuerda el señor García.
—Es con enorme orgullo y confianza como les dije antes que cedo mi lugar a mi vicepresidente —dice con una gran sonrisa el septuagenario presidente recién recuperado de una embolia pulmonar —el señor Feliciano García, una persona intachable y dedicada exclusivamente a la empresa, quiero que presten atención las nuevas generaciones aquí presentes, el trabajo incesante e incansable que ha realizado Feliciano, durante todos estos años por la empresa, redunda en el éxito que vive ahora.
—¡Gracia señor Cordero! —exclama emocionado Feliciano.
—¡Te lo mereces hombre! El puesto es todo tuyo, yo iré a disfrutar de la vida, ahora me toca —dice con una carcajada el señor Cordero.
Terminada la reunión, Feliciano retorna a su oficina y llama inmediatamente a su esposa.
—María te cuento que me ascendieron a presidente de la compañía… hoy… esta mañana cuando recién llegué… no… no tenía ni idea que sería hoy, claro que el señor Cordero sufrió una embolia y estaba visto que iba a haber cambios… pero no pensé que sería hoy y por momentos dudaba que sería yo el sucesor.
—Feliciano te lo mereces, estoy muy orgullosa de ti, has trabajado toda tu vida por llegar ahí, donde estás ahora —dice su esposa— ¡felicidades!
—¿Podemos festejar esta noche? ¿una cena o salir? —pregunta emocionado Feliciano.
—Hoy no puedo Feliciano, como siempre llegas tarde a casa, quede de ir con Úrsula a la presentación de una orquesta nueva pero buenísima, en el teatro. ¿Puede ser el otro martes?Feliciano también llama a sus hijos y les da la buena nueva.
—Felicidades papá —dice su hija— es una noticia maravillosa para ti. Te mereces todo el éxito que estás teniendo, continúa trabajando así papá —dice con la mente puesta en otra parte ya.
Su hijo le manda un mensaje «lo siento papá ahora estoy en una reunión y no puedo hablar contigo, pero inmediatamente finalice te llamo».
Termina el día y por primera vez siente la necesidad de ir temprano a casa, quiere festejar su dicha, su alegría. Llega a casa a las ocho y todo está oscuro como siempre a pesar de ser temprano, entonces recuerda que Maria su esposa se fue ¿a un concierto? dijo. Deambula por la casa visitando el dormitorio de sus hijos, con la esperanza de encontrarlos, pero recuerda que ellos se fueron hace varios años ya.
Trata de recordar la última vez que los vio, la mente le traiciona y recuerda tiempos muy lejanos.—¡Papá, papá! mira ya manejo la bici sin rueditas —dice emocionado un carlitos de siete años.
—Ya era hora hijo, aprendiste muy tarde, cuando vuelva me muestras —le dice Feliciano— ahora tengo que ir al trabajo.—¿Papá por favor puedes venir al colegio para el Día del padre? —le ruega su hija de diez años entregándole una invitación— va a haber salteñas, lo que te gusta —le ofrece esperanzada.
—No puedo hija ese día tenemos una reunión por el Día del Padre en el trabajo y no puedo faltar.
—Papá te cuento que a mi hermana ya la están invitando a los quince —dice acusando a su hermana carlitos— pronto tendrá novio —continúa carlitos.—Espérate un momento hijo me están llamando de la oficina —responde distraído feliciano mientras su hija mirando con una sonrisa burlona a su hermano le dice «Papá no te escucha».
«Espera un momento» piensa Feliciano ¿Cuándo pasó todo eso? ¿Dónde se fueron sus hijos, donde se fue el tiempo? Piensa en su esposa «cuando fue la última vez que baile con ella» trata de recordar, le gustaba mucho bailar, sonreía cuando bailaba, un momento, «cuando fue la última vez que me miró sonriendo, peor aún, cuando fue la última vez que me vio con amor» no lo recuerda. Cree que ha olvidado cosas importantes que debió haber disfrutado, pero parece que no las vivió, o quizá estaba pensando en otras cosas cuando sucedían.
Mientras él trabajaba por el mejor día de su vida, el tiempo pasó, todos siguieron su vida, nadie lo esperó ¿Cuál realmente fue el día más importante de su vida? se pregunta con tristeza, porque empieza a pensar que ya sucedió y no se dio cuenta. Porque empieza a dudar si hoy es realmente es «el día más importante de su vida».
Zulma Zabala

